Rev. Padre Víctor Caviedes

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 PASTORAL DEL INMIGRANTE

       

Ante la necesidad de ir a los  Campos de LaBelle en Florida Estados Unidos para llevar la palabra de Dios y ante un creciente problema de a quien recurrir, problemas de familia, y niños con abandono moral y espiritual  de los inmigrantes en los campos, el Padre Víctor en el año 2000,  inicia las celebraciones de  la Santa Misa en los campos sobre una mesa que fue usada como Altar, antes de ser sacerdote, el padre visitaba los campos y veía muchos problemas de los inmigrantes, como les afectaba los pesticidas, las malas condiciones de trabajo, la falta de higiene en las tráiler, problemas del alcohol, la prostitución y el SIDA, como psicólogo ayudaba y orientaba a estas familias;  el siguiente  paso para el fue fundar los grupos de catequesis de niños, con el apoyo de las religiosas del Sagrado Corazón (Sister Bienvenida Velez), y  un grupo de emprendedores voluntarios, (Campo Duda, Campo Azteca, Campo Berry Campo Six "L" entre otros, las fotografías y videos tomados por algunos voluntarios, pueden  ilustrar de manera objetiva  la existencia de las condiciones de precariedad  en que vivían  muchos inmigrantes y  niños que Vivian con sus padres, tíos, hermanos mayores o tutor.

Cabe agregar que en estos campos la vida es muy diferente de la ciudad, por cuanto aquí solo existen los campos de cultivo, las  trailers son como las casas donde se albergan de 30 hasta 50 trabajadores con familia y un solo baño para todos ellos,   mas.....sobre catequesis en los campos

"Esta es la tierra que se repartirán a suerte de propiedad hereditaria, incluyendo a los inmigrantes que residen entre ustedes juntos con sus hijos nacidos en el pais..."                          Ez. 47, 21 - 22

 

 
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Visión Pastoral  del Inmigrante

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Celebraciones Litúrgicas  Horarios

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Lineamientos Doctrinales

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Campo  "Duda"

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Acciones Pastorales

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Campo  "Azteca"

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Grupo de Catequistas

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Campo  "Berry"

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Catequesis en el Campo

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Campo  " Six  l "

* Grupo de Paraliturgia *

Grupo de Jóvenes "Tepeyac"

* Formación Humana Religiosa * Caravana Medica Horario

 

 

 

 

 

Visión Pastoral del Inmigrante en la LaBelle, Florida

En el condado de Hendry, en la ciudad de LaBelle, hay un gran número de inmigrantes hispanos, entendiendo por inmigrante a aquella persona que por razones de trabajo (en nuestra realidad), se ve obligado a salir de su país para poder subsistir y para que sobreviva su familia con dignidad, razón por la cual se trasladan y se ubican en otro país por la necesidad de trabajo de que adolecen en su ciudad natal. La gran mayoría lo hacen de forma no legal, lo cual hace que tengan gran dificultad para adquirir la residencia con la triste consecuencia de no poder tener los mismos derechos o posibilidades de uno que es residente o ciudadano. También tenemos un grupo de personas que están con permiso de trabajo y un grupo que es la minoría, que radica hace muchos años y tiene ya la residencia permanente o son ya ciudadanos americanos. Ciertamente que la realidad y la condición de estos últimos es totalmente diferente a los primeros. Nosotros nos estamos centrando en toda la comunidad hispana pero solo con los inmigrantes de el area de la LaBelle, con los que venimos realizando nuestra labor pastoral

La gran mayoría de los inmigrantes son de México, Guatemala así como de otros países. Muchos de ellos viven en la zona vieja y en los alrededores de la ciudad, mientras que hay un grupo altamente significativo que viven en los campos en un tipo de vivienda llamada "Trailars" que albergan a numerosas personas sobre todo en la temporada alta de trabajo. Los principales campos que visitamos son "Duda", "Berry", "Azteca", "Six l" entre otros. La mayoría de estos campos albergan sólo a hombres y algunos campos a parejas de esposos que en su mayoría sólo tienen unión libre y tienen familia numerosa.

En lo Educativo, la procedencia de muchos inmigrantes de México y Guatemala son de zonas de campo y de pequeños pueblos dedicados generalmente a la agricultura, a la ganadería, a la crianza de animales. En estos pequeños pueblos pareciera ser que las condiciones educativas y culturales son muy limitadas dado que hay un sector 

altamente significativos que tienen un bajo nivel cultural y de escolaridad: un pequeño grupo tiene estudios hasta el sexto  grado de educación primaria, muchos apenas saben leer y escribir y otros son analfabetos. Muchos son trabajadores no calificados.

Algunos Lineamientos Doctrinales

 

 

De la realidad que acabamos de esbozar surge la necesidad de reflexionar a la luz de la Palabra de Dios para así poder dar respuesta a las necesidades del inmigrante que por lo general está en movilidad, transformar su realidad conforme a los criterios evangélicos que son palabras de Vida.

Ahora bien esta realidad, constituye asimismo un desafío para nuestra Iglesia y porque no decir también, para esta sociedad en la que vivimos. Y puesto que somos cristianos tenemos que estar atentos a la voz del Espíritu Santo que está en nuestros corazones y asumir compromisos concretos siguiendo las palabras del Señor: “Era forastero y me acogiste” (Mt. 25, 43).

Por tanto,. es responsabilidad de la Iglesia que se fundamenta en la Revelación Divina, dar respuesta a las necesidades de los inmigrantes que por diversas causas viven desplazados y marginados, separados de sus familiares y en una situación psicológicas de carencia afectiva y emocional.

Ya en el Antiguo Testamento vemos a Dios, pidiendo para el emigrante y extranjero un trato digno y de especial consideración. No olvidemos que los inmigrantes constituyen junto con los huérfanos y las viudas el mundo de los marginados en Israel. Y sabemos también que Israel conoce en su propia carne la experiencia de la emigración “Conocen la suerte del emigrante, porque emigrantes fueron”   (Ex. 23, 9).

Asimismo vemos en sus normas de comportamiento que Israel tiene clara la prohibición de oprimir, explotar y defraudar el derecho del emigrante: “No oprimirás al emigrante” (Lev. 19,34); “No lo explotaras” (Det. 23, 16); Maldito  quien defrauda sus derechos al emigrante" (Det. 27, 19).  Paralelo a estas actitudes busca actitudes positivas. de amor, de solidaridad, de compartir, de preocuparse por las necesidades de ellos:  “Lo amarás como a tí mismo" (Lev. 19, 34); “Cuando cortes el trigo en tu campo, si te cae alguna gavilla, no volverás a recogerla, sino que quedará para el emigrante, el huérfano y la viuda" (Dt.24, 19); Esta es la tierra que se repartirán a suerte de propiedad hereditaria, incluyendo a los emigrantes que residen entre ustedes" (Ez. 47,21-22).

En el Nuevo Testamento vemos que Jesús el Señor, levanta al extranjero  a signo de la acogida de su Reino y se identifica con los más pequeños poniendo el acento en la acogida y en la fraternidad como sentido último de la existencia y en la necesidad de la caridad fraterna: “ Fui extranjero y me acogiste” (Mt. 25, 35).

Jesús el Señor anuncia también el Reino para todos sin exclusiones, sin embargo lo apreciamos misericordioso compasivo con los paganos y extranjeros sobre todo en las curaciones que realiza: la mujer Sirofenicia  (Mc. 7, 24-30); con el centurión (Mt. 8, 5-10).

Vemos pues que como toda la acción pastoral de la Iglesia, también la pastoral de los inmigrantes tiene que tener su fuente en “la gracia de Nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios Padre y la comunión del Espíritu Santo" (2 Cor. 13, 13).

 

No olvidemos que el Concilio Vaticano ll invita a la Iglesia a asumir, a hacer propios, los gozos y esperanzas, las tristezas y las angustias, sobre todo de los marginados y de los que más sufren (GS. 1).

Igualmente Juan Pablo ll nos habla como debe ser el comportamiento de la iglesia respecto a las familias de los inmigrantes: “Las familias de los inmigrantes, especialmente cuando se trata de trabajadores y campesinos, deben poder encontrar en todas partes en la Iglesia su propia patria...” FC. 77.  

Por tanto nuestra Iglesia debe ser fiel a la solidaridad de Jesús, nuestro Señor que se expresa en la parábola del Buen Samaritano y expresados en tantos gestos suyos, que expresan el misterio de su encarnación pasión y muerte para solidarizarse con la suerte de los hombres y mujeres en El, que es Vida.  

La Iglesia, en su caminar junto a los inmigrantes, encuentra muchos hombres y mujeres que se encuentran solos, desarraigados de sus familias, con carencias afectivas, muchos de ellos caídos por los efectos del alcohol, las drogas, la pornografía y la prostitución, muchos de ellos maltratados, enfermos, explotados, otros enfermos a consecuencia del uso indiscriminado en el trabajo de pesticidas, fungicidas, fertilizantes y otros químicos que dañan seriamente la salud del pueblo de Dios, pero la Iglesia no puede pasar de largo: quiere y debe detenerse y animarlos, levantarlos, devolverles su dignidad, volverlos a la vida. Para hacer efectiva esta solidaridad, nuestra Iglesia necesita de la generosidad, del vigor y la audacia de tantos hombres y mujeres jóvenes para que con ellos, podamos crear situaciones nuevas de solidaridad, fraternidad y de servicio.